sábado, 6 de octubre de 2007

¡No desfallezcas, amor!

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No podrán separarnos demasiado tiempo.



(Arreglado, con el enlace a la entrevista)

viernes, 5 de octubre de 2007

jueves, 4 de octubre de 2007

Por morbo he escuchado el recopilatorio de versiones que Radio 1 ha sacado para conmemorar sus 40 años de actividad y que todo el mundo al ver el listado consideró una aberración.


Pues sí que lo era.

miércoles, 3 de octubre de 2007

Las críticas de Pitchfork y Stylus ponen a caer de un burro el nuevo disco de PJ Harvey. Alguien en los comentarios del segundo dice algo como que “Por fin alguien se atreve a decir la verdad. Este disco es a-b-u-r-r-i-d-o”. En sendas críticas los argumentos discurren por los mismos senderos: falta de intensidad, falta de guitarras, abandono de su “personalidad” (¿no venía eso implícito en lo anterior?), etc. Es decir, censurar al artista por intentar algo nuevo, auque el discurso de uno siempre haga gala de lo mismo. Sería interesante conocer más opiniones desde el mundillo indie, para ponerse a reflexionar sobre si en éste, sólo es admirable un tipo de intensidad. Me resultó muy curioso que una de las pegas al disco fue que era muy triste y que no ofrecía una salida a toda esa tensión. A uno eso le suena estupendamente. Acabar lo que uno empieza y llevar las cosas hasta el final. Terminar el trabajo. La otra sensibilidad, por muy odioso que sea el ejemplo, es del tipo “la puntita sólo” y quizás muestra demasiado bien las ganas de presentarse como alguien que uno no es realmente (aunque se lo crea uno). La principal razón por la que aborrecí la música y el mundillo indie. En The Guardian, hay una entrevista con Polly Jean, bastante interesante e ilustrativa al respecto del disco.
Anoche, con el nuevo de Monrose sonando a eso de la una de la madrugada, volví a pensar en que sí el (electro)pop se escucha de manera distinta a como se hace el rock y si, existiendo cada sistema de acercamiento distinto, uno se puede decantar por uno u otro siendo este más progresivo o conservador. La propuesta no tiene mucha base, porque mi presupuesto inicial es que en el electropop uno parte de lo conocido hacia lo desconocido. Mientras sea “pop”, mientras los ambientes sean reconocibles se puede hablar y contar cualquier cosa. En el rock sería lo ¿contrario? Con las escuchas se van mostrando las concomitancias, las citas e influencias. Ya digo, una patraña.
Uno recuerda temas de pop con una estructura más o menos novedosa que uno tuvo que ir conectando con otros sonidos u otras músicas, mientras que mucho rock funciona porque “rockea”, es decir, porque muestra todos sus encantos (o lugares comunes) en su primera escucha.
Pero sin embargo, cuando uno pensaba escribir sobre “Strictly Physical” (el tema), pensaba mostrar como se podía escribir una crítica positiva y una negativa mencionando los mismos elementos. Como los ritmos están inspirados en los de “Get It Right” de Nelly Furtado producidos por Timbaland, y como eso podía ser una mera copia cutre o habitar los espacios creados. Lo cual es interesante, porque se podría aplicar exactamente a muchos grupos indies o neo-post-punk para descartarlos de inicio. Sin embargo ese juego de citas más o menos explicitas es lo que logra gran parte del éxito del disco (que se repite bastante en lo lírico, pero como uno no le presta atención le da igual). Tanto como para hacerte pensar que si “Just Like That” es una versión de algún tema que no recuerdas ahora mismo. O los guiños en los “Uh-uh” a un tema de Sclub 7 en la algo delirante “Monrose Theme”. Aunque claro, usar los recursos de otros temas aquí y allá no es nada particularmente nuevo y es el pan de cada día para los compositores de pop (también los de rock aunque no lo admitan).
Me gusta como la producción del disco, a medio camino entre el electro-pop y el R&B, muestra una afiliación a un mundo imaginario donde ellas parecen pertenecer, alejándose de todo lo que tienen alrededor en su Alemania natal (hay por ahí una actuación de ellas haciendo los bailes y cantando en un parque, rodeadas de pensionistas haciendo palmas y gente de mediana edad más o menos achispada moviendo los deditos y cosas así, que quizás debería subir). Aunque claro, eso lo hacen todos los discos de indie, así que tampoco debería ser muy valorable como objetivo y sólo por su materialización.
Me fascina todo la red de conexiones locales y emocionales que tiene con su ciudad la música de Richard Hawley. Bueno, al menos lo que cuenta. Sólo graba en Sheffield, pone nombres de bares, locales y calles a algunas de sus canciones o discos, o algunas de las historias que pueblan sus canciones, son narraciones de acontecimientos que sucedieron hace décadas. Supongo que cuenta lo mismo en todos lados, pero hay una entrevista en el nuevo número de Citizen K y otra en Allmusic. Quizás lo que más me intriga es como, nada de ese discurso parece impregnar la música en su camino entre un pop romántico y orquestado pasado por el tamiz indie. Quizás a mi se me pasa, quizás no sea tan importante, quizás no se puede representar una ciudad con un sonido (aunque todo el mundo viera una clara representación de la ciudad en otros grupos), quizás no sea necesario o no sea perceptible, si por ejemplo, grabara algún instrumento, o el mismo ruido de fondo de alguno de los lugares que cita. Quizás se refiera a lugares que ya sólo existen en su memoria.