lunes, 28 de enero de 2008

Se supone que esta canción será el nuevo tema de bassline que llegue a lo alto de las listas británicas (y 154000 visitas en 10 días resultan bastante indicativo de ello). El (repelente) vídeo ya lo deben haber visto en miles de ocasiones y dice bastante del tipo de mercado al que quieren enfocar comercialmente el género las grandes compañías: recopilatorios tipo Ministry of House, euro-dance, packs de ida y vuelta en un fin de semana para Ibiza para ponerse hasta el culo de sustancias ilegales y ser un zombi la siguiente, etc. La discográfica es la que tiene ahora mismo por dos semanas a Basshunter quitándole (gracias a Dios) el número uno a Adele, con una canción de hace dos años (pues casi como esta entonces) así que hay un patrón y una identificación (¿sonora? ¿suena de repente pseudo-trance el género?) con un público determinado, aunque el video vaya a contrapelo y sea un lastre para la canción, etc.

Ya que estamos aquí, podemos preguntarnos por la persistencia de estos modelos de comercializar un producto que nos dicen sobre los creadores de visuales, las compañías, el público y como este reacciona a la visión del mundo ofrecida. ¿Cuál es la felicidad del “hedonismo” que se nos propone? ¿Cómo se refleja el mundo en esas relaciones traumáticas, simples, deshilachadas de lo personal hasta llegar al terreno de lo mítico? Podemos argumentar que es basura y que no tiene importancia, pero eso es fomentar el pensamiento único.

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